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martes, 30 de noviembre de 2010

AUTISMO SOCIAL (toda una conspiración)

Ante su actual impotencia el ser humano se enfrenta ante los vacios de la existencia, comienza a entender que la realidad ha empezado a golpearlo salvajemente, que por momentos lo deja en un estado catatónico, indefenso y mutilado; sumergido en una peregrinación tan intensa, confusa y llena de dolor, que no debería de sorprendernos hasta qué grado se puede menguar la vitalidad y los grandes sueños de las personas para alcanzar la estabilidad social. Antiguamente los asuntos de la reflexión y del pensamiento, se dejaban en manos de las grandes doctrinas filosóficas, de sociólogos, gurús o guías espirituales; de grandes ideólogos y hasta de los psicoanalistas.


El comportamiento actual de las distintas sociedades en el mundo se encuentra en “luces amarillas”, los hombres se están adaptando a un sistema de comportamiento irracional, destructivo e indolente. Apoyan iniciativas económicas emergentes, programas sociales, de seguridad y experimentos políticos totalmente contrarios a sus intereses; logrando evidenciar la total banalización de éstas.

La teoría objetiva de la subjetividad es doblemente objetiva porque logra que nos demos cuenta de que el actual sistema social, está eliminando al individuo. Lo desindividualiza de tal manera que le roba su subjetividad, lo ha convertido sutilmente en un esclavo del sistema capitalista, en un frankestein u golum consumista, llenándolo de inseguridades laborales, robándoles de manera cínica sus grandes conquistas obtenidas a través de la historia, exigiéndole cada vez más años de preparación educativa para calificarlo de apto, útil o inútil, según las exigencias caprichosas y momentáneas del mercado que día a día se torna más salvaje, gracias a la vorágine de la especulación. Hundido en este torbellino de “obligaciones” y necesidades de consumo, se le niega al hombre el conocimiento de sí mismo para convertirlo en un autómata dependiente, en un ser lleno de inseguridades, perdido en la inestabilidad económica, transitándolo por un ambiente lleno de violencia y sangre, logrando así domesticarlo por medio del miedo; el mejor condimento psicológico para mutilar y llevar al individuo a un estado de autismo social.

La historia es cíclica, y esto lo saben muy bien los grandes conspiradores que sabotean la impostergable necesidad social de un cambio: exige la transición a condiciones sociales, materiales y psicológicas totalmente nuevas, no sólo cuantitativa sino cualitativamente. La autoderrota pareciera ser la consigna que se debe injertar en la mente de la sociedad y de los individuos.